¿Pagarías por un servicio como Meetic?


Aquí podéis postear asuntos que se puedan debatir y que cada uno aporte su opinión al respecto.

Re: ¿Pagarías por un servicio como Meetic?

Notapor Nightkiller » Lun 01 Jul 2013 :: 20:02

Por cierto un testimonio escrito un un blog:

Spoiler:
Seis meses en meetic.es

24 de enero de 2007
Seis meses en meetic.es
Este verano estaba en mi pueblo algo aburrido y decidí apuntarme a Meetic.es, el portal de contactos que está de moda últimamente. Creo que lo han planteado bastante bien y, aunque el software falla demasiado, hay muchas mujeres apuntadas y es fácil hacer amistades.

Esta página yo creo que acelera mucho el proceso de conocer gente nueva. Pero lo mismo que en la vida real te vas quemando poco a poco, aquí ya caes en un microondas. Llevo seis meses y he conocido a 13 mujeres. No es gran cosa como espacio muestral, pero tal vez interesen las caracterizaciones. Ha sido una viaje a las entrañas del movimiento pisitófilo, y también a un submundo de fracaso emocional disimulado. La verdad es que me he asustado un poco, como si me hubiese visto en un espejo cóncavo.

Mujer 1:
Al principio yo chateaba al viejo estilo: contactaba, daba conversación, escuchaba sus historias y hacía una amistad. Esto yo creo que tiene el defecto de poner mucho tiempo y energías en algo que es incierto, aunque puede entretener a un aburrido. Yo estaba bastante aburrido y con esta chica estuve hablando cerca de un mes, hasta que se decidió a conocerme. Ella era de Elche, tenía 26 años, medía 1,54 y en las fotos parecía atractiva. Como buena Capricornio, tenía sentido del humor, era leal, pero desconfiada y algo fría.

Nos contamos toda nuestra vida con lujo de detalles, pero ella no tenía claro que yo fuese su hombre ideal. Decía que Leo y Capricornio no congenian. Yo entonces aún no creía en los horóscopos y no le hice caso. Pensé que poco a poco iría cayendo en mis redes. Pero me equivocaba totalmente.

Hicimos el gran encuentro en Elche. Era viernes y ella salía de trabajar. Fui a esperarla con algo de nervios. Era mi primer encuentro internetero. Tenía yo un fallo: me habían salido un montón de granos en la cara y no sabía aún por qué. Luego descubrí que era por un aftershave basura marca Gillette.

Ocurrió que, aunque estaba muy nervioso, me llamó ella antes al móvil y hablé muy tranquilo. Luego me encontré con ella y seguí bastante tranquilo. Era mucho más guapa que en las fotos, una especie de top model en miniatura. Tenía un rostro blanco, de ojos verdes, bellísimo. No pongo su foto para que no se pueda identificar. Su cuerpecito estaba delgado y con todas las cosas en su sitio.

Yo creo que puse cara de pajillero, ahí con mis granos en la cara. No tuve una noche estelar, pero la vi más o menos contenta. Estuvimos unas dos horas charlando en un bar. Me preguntó un montón de cosas. Era desconfiada y parecía querer encontrar el fallo, creo que estaba obsesionada con que los tíos de internet tienen siempre alguna sociopatía oculta. La verdad es que no era tan inteligente como guapa.

Paseamos luego un rato y ya la llevé al piso de una amiga, donde se quedaba a dormir. Yo creía que la cosa había salido bien, que habría más encuentros, pero me equivocaba. Cuando volvimos al chat ella estaba mucho más fría. En un momento dado me dijo: "si quieres que quedemos para alguna cervecita de acuerdo, pero yo ahora no quiero pareja, bla, bla, bla". Tuvimos una pequeña discusión que ella magnificó, supongo que para quitarse el muerto de encima y que la culpa recayese en mí. Era muy buena estratega, ahora que lo pienso. No era valenciana, había nacido en Pucela.

A partir de ahí ya dejé enfriar la cosa y no quise chatear más. De vez en cuando la saludaba con cierta desgana. Al cabo de unos meses me contó que había conocido a uno de Zaragoza, que iba a verla a Elche, que la llamaba todos los días por teléfono y que le pagaba incluso el avión para ir a verlo a él. Decía que se había enamorado profundamente. Yo entonces relacioné: Capricornio, familia vallisoletana venida a menos, profundas ambiciones... Cuando vio la pasta el chochito se hizo agua de limón. Yo ahí ya la borré del messenger y a otra cosa.

Mujer 2:
A esta la conocí de repente, sin chatear más que unos minutos. Era un sábado por la tarde, me conecté y le propuse vernos esa misma noche. Cogí el coche y me planté en Alicante, en la Avenida Maisonnave. Me la encontré y era claramente peor que en las fotos. Era licenciada en Bellas Artes y se ve que supo embellecerse, no sé si con Photoshop o con efectos de luz. La cuestión es que al primer golpe ya me arrepentí de haberme precipitado. Iba vestida como una prostituta y hablaba como un loro. No entendía casi lo que me decía. Me estuvo contando que tenía un amante (que ya lo dejaría si una relación prosperaba), que se llevaba fatal con su hermana, que había intentado entrar en la Secundaria, que vivía sola en un piso. Creo que su familia era de dinero.

Era de signo Géminis y se notaba que era confiada y con sentido del humor. En este tipo de encuentros, el tema de los bolsos es importante: la Capricornio directamente evitó ir al servicio (son como Bobby Fischer: lo que tú calculas ahora, él lo ha visto hace horas); las Géminis se van al servicio y se dejan el bolso en la silla; las Aries o las Libra se llevan el bolso al servicio, con lo que su desconfianza canta mucho. Si alguna mujer de las que leen esto tiene este tipo de citas, le aconsejo que directamente vaya sin bolso o que se disponga a no mear en toda la noche.

Fuimos durante horas de bareto en bareto, en la zona llamada El Barrio, en Alicante. Luego pasamos a la playa de San Juan. Ella quería bailar y yo le seguí un poco pero pronto me sentí ridículo. Mis tiempos de baile han pasado ya. La llevé a su casa, entre risas y demás, y me despedí. Cuando cerró la puerta del coche ya sabía que no iba a verla más. Entonces entendí lo que ocurrió en la cita anterior, aunque a la inversa.

Mujer 3:
Seguía yo en mi estrategia de quedar pronto, sin chatear largamente. Localicé a una de la edad que me gustaba (25-30), soltera sin hijos, en Benidorm. Esto era ya por el mes de octubre, justo cuando me trasladé aquí. Quedamos en la playa de Poniente y las cosas fueron extremadamente bien. Era de signo Libra, mi preferido. Muy tranquila, muy agradable, con sentido del humor, sin atisbo de mezquindad. No era muy guapa, pero tenía un cuerpo que me encantaba: un poco regordeta y con una musculatura muy desarrollada. Era camarera y frecuentaba el gimnasio. Ese mismo día improvisamos y nos fuimos a cenar por ahí. Allí comiendo ya me sacó el tema de los pisos y las ganas que tenía de comprarse uno. Yo le dije que un piso no compraba ni de coña y no puso muy buena cara.

Pronto salimos más veces y ya montamos la relacioncita. Todo fue como acelerado, parecía que los dos teníamos ganas de dejar de buscar. Esto ahora pienso que fue un error.

Después de tres semanas, de haber hecho viajecitos, haber dormido juntos en mi piso, habernos visto todos los días, de repente desapareció. Creo que había algo que yo había dicho que no le gustaba, pero en realidad se notaban las secuelas de los fiascos anteriores. También creo que al no ver pisito en el horizonte decidió renovar los caladeros.

Antes de eso, me contó algunas cosas extrañas. Resulta que había un ex novio que la dejó de repente para irse con una ex a la que había dejado embarazada. Pero contaba que ese ex le había conseguido el trabajo que tenía y que "lo veía todos los días". Raro.

Yo me daba cuenta de que a los 30 y solteras, no sólo hay prisa sino que hay un material de arrastre más o menos extenso que se intenta ocultar.

Mujer 4:
Ya los signos de cansancio iban haciendo mella. No tenía ganas de largos chateos, no tenía ganas de gastarme el dinero en restaurantes sin saber si la tía me iba a gustar. Tenía ganas de descansar un tiempo. Pero conocí a una que era de signo Libra y pensé que era un valor seguro. Hablé con ella por teléfono una tarde y quedamos en Campello un domingo por la noche.

Era de esas que parecen guapas pero que en realidad no lo son. Iba con un vestido de noche y tenía el típico carácter amable libriano, pero no me hizo gracia. Tenía los pechos muy redondos, demasiado redondos, con estrías, claramente operados. Me dijo que yo era totalmente lo contrario de lo que parecía en la foto. Aún me duraban los granos en la cara, ahora que pienso.

Económicamente estaba también saneada, vivía sola en un piso que le habían comprado sus padres.

No me quedó claro si me gustaba o no, y le dije que quedaríamos más veces. Con algunos mensajitos SMS volvimos a quedar, esta vez en los Arenales del Sol. El plan era, según ella "pasar el día por ahí con el coche". Esto me pareció un plan genial, lo que más me gusta a mí. Me imaginaba alguna paellita por las montañas, largas conversaciones dentro del coche.

Se presentó con una amiga flaca y renegrida. El pelo creo que no se lo había lavado. Me subí al coche, en el asiento de atrás, y comenzaron a planear encuentros con más amigos. La amiga iba fumando y en lugar de utilizar el cenicero tiraba la ceniza por la ventana delantera, el viento la volvía a meter por la trasera y acababa en mi camisa. Esa seguro que no era Libra.

Me llevaron a Alicante, a un "encuentro de las culturas" lleno de moros, colombianos y senegaleses, que habían preparado sus tortas, fritangas y dátiles con el dinero de nuestros impuestos. Había también quien tocaba la flauta de madera y el caramillo. Allí estaba el grupo de amigas de la chica esta. También saludaron a una concejala o no sé qué, política de esas de cupo que se llevará tres mil boniatos al mes por defender a estos benditos del tercer mundo.

Yo ahí ya no aguanté más y le dije que me devolviese a los Arenales del Sol para poder coger mi coche y largarme. No se negó y ahí fue cuando pudimos estar solos. La tensión se podía cortar con un cuchillo. Le dije que ni me gustaban los grupitos, ni los moros, ni los colombianos, ni los negros. Me respondió: "pues ya me lo has dicho todo". Cuando llegamos a mi coche sentí un gran alivio. Le dije adiós y ahí se acabó.

Mujer 5:
Esta fue otra cita relámpago. No recuerdo bien la situación, creo que contacté con ella por la tarde desde mi pueblo y quedamos esa noche. Era otra Géminis, también muy confiada. La esperé a la salida del cine del centro comercial de Benidorm, creo que estaba con sus amigos, aunque yo a ellos no los vi. Enseguida nos bajamos al aparcamiento, se subió a mi coche y me llevó al puerto deportivo de Torrevieja. Pero no a los barecitos del puerto ni a alguna discoteca, no. En aquel puerto no hay ni un solo establecimiento, no hay nada más que barcos en la noche, con una farola amarilla cada medio kilómetro. Aparcamos y nos sentamos en un banco a charlar. Me contó un poco toda su vida: maestra de escuela, recién divorciada, su ex había hecho el gran negocio de quedarse él solo con el hipotecón, ella buscaba piso para comprar con el cash que tenía. Me dijo que los pisos bajarían, porque se lo había contado un amigo de una inmobiliaria.

Hasta ahí todo bien, pero de entrada le vi dos grandes errores: físicamente no me gustaba nada, y luego tenía alguna pedrada extraña, como si le faltara un hervor: por ejemplo, estábamos amablemente charlando cuando cayeron dos gotas. Le sugerí que nos subiésemos al coche a hablar allí y lo hicimos. En cuanto nos sentamos empezó a llover y le dije: "ha sido buena idea meternos en el coche", y respondió: "¡qué listo!". Esto lo hacía de repente, sin venir a cuento.

A las dos de la mañana la dejé en su casa y ya no contacté con ella más. Antes de eso, hubo también otra escena desagradable que mejor no comento.

Mujer 6:
Insistí con otra Géminis y otro fiasco. Nuevamente, mucha simpatía por el chat, pero rostro irregular y comportamiento extraño. Nos vimos en Benidorm, en Rincón de L'Oix. Había puesto que era de Alicante y no de Benidorm porque, según ella, "si no le entraban todos los madrileños".

Nos hicimos un par de cervezas en un pub inglés que estaba completamente vacío. Creo que esto era un domingo por la tarde. Resulta que me contó que había estudiado Filología Hispánica pero lo había dejado. Yo en seguida la relacioné con aquellas lagartas calculadoras, amarillas de tabaco, con las que compartí mis años de facultad. Decía que echaba de menos la ciudad, que Benidorm se le hacía pequeño. Luego, al subirnos al coche, sacó también una vena histérica, estalló con una vehemencia extraña: "¡Benidorm es una mierda! ¡Una puta mierda!". Yo no sé qué le había pasado a aquella en Benidorm o con los madrileños, pero nada bueno.

Como tenía hambre, me compré una hamburguesa en un puesto callejero de ingleses y fuimos caminando hasta la playa. Me contó su situación económica: hipotecón a tipo variable por 900 euros al mes (por un piso que supuestamente le entregarían en 2007), sueldo de 800 euros como secretaria. Le dije que vendiese y que buscase un alquiler. Su respuesta: alquiler nunca jamás, para nada. Su solución era mejor: había ya presentado su baja voluntaria en el trabajo para así encontrar algo mejor con lo que afrontar los 900 al mes más las futuras subiditas de tipos. Le expliqué la verdadera situación y puso una cara de infinita tristeza, para acto seguido inventar algún argumento que le quitara los miedos de la cabeza.

Ojalá que esta chica encuentre a su príncipe azul, o a su particular mortgage angel, pero yo me largué y no la llamé más.

Mujer 7:
Dejé el temita de las citas relámpago y seguí chateando así al tuntún. Hice algo de amistad con una camarera de Novelda, que creo que venía de Jaén. Parecía modesta y amable por el chat. Era de signo Leo. En la fotografía parecía una rubita buena.

Me citó a la dos de la mañana de un sábado en su propio piso. Ella trabajaba en el bar hasta la una y media. Yo procuré cenar tarde, estuve aquí medio durmiéndome, y a la una o por ahí emprendí camino hacia Novelda. Me costó encontrar el sitio, era un barrio oscuro, solitario, de edificios viejos. Su finca era anterior al yugo y las flechas. Aquello lo debió de construir Primo de Rivera. Tan raro me pareció, que en lugar de llamar al timbre la llamé al móvil. Me confirmó que era allí y me abrió.

Subí por la escalinata lóbrega, de mármol desgastado. No se oía ni una mosca. No encontraba tampoco los interruptores de la luz. Al final llamé, me abrió y pasé a un pisito reformado bastante decente. Creo que me dijo que pagaba 300 euros. Me invitó a una cervecita y estuvimos charlando en el sofá. Su cara no era tan bonita como en la foto, el sufrimiento había dejado algunas arrugas. Tenía también un cierto aire barriobajero, de noches etílicas, algo que se notaba en los dientes o en el oscuro de las encías. No sabría explicar.

Pronto fue apareciendo todo: un antiguo novio la inició en la cocaína y las pastillas, luego la relación se rompió y decidió echarse a la vida sana. Comenzó a salir con un moro ya en Novelda, pero el moro tenía apalabrado un matrimonio en Marruecos y se largó de repente. Esto se ve que la sumió en la depresión. Me estuvo enseñando incluso un álbum de fotos con todos los personajes. También me invitó a unos frutos secos que estaban ya húmedos y desagradables. Hablaba en voz muy baja y tenía una tristeza infinita en sus gestos, aunque se esforzase por sonreír. El temita pisitófilo no lo tocamos. Luego, cuando intenté un acercamiento más íntimo, me dijo que yo no le gustaba porque era demasiado formal. Salí de allí pitando, literalmente.

Mujer 8:
Con esta tuve mejores sensaciones. Era una belga empleada de banca. Parecía muy educada y bondadosa. Era rubia y muy alta, un poco entrada en carnes. Hablamos de la situación económica y me dijo aquello que publiqué aquí, que ya hay muchos que no pagan la tarjeta, etc. Pero aun así, ella era nuncabajista moderada. Le expliqué que yo no iba a comprar piso y me dijo que ella sí que lo haría en breve.

Recuerdo que me levanté para ir a la barra y me giré de repente: ella me estaba observando con gesto desagradable. ¿Por qué? No lo sé. Desde que tuve un accidente de moto a los quince años, el pie izquierdo se me mete un poco para adentro al andar. Tal vez fue eso. O tal vez la situación le resultaba rara.

Yo pensaba que era una cita más en falso, le propuse salir a la calle. Pero allí le dije que era más guapa en persona que en las fotos, cosa que hizo que cambiase la cara totalmente. Me propuso enseñarme las vistas de Benidorm desde un sitio que se llama la Creueta, la cara sur de la Sierra Helada. Nos subimos a su Renault Laguna y nos fuimos para allá. Aquello ya era otra cosa, me encontraba bastante cómodo, se notaba que la chica tenía cultura y buena conversación.

No voy a entrar en más detalles. Salimos unas cuantas veces más pero la cosa se fue apagando, no entendí muy bien por qué. La última vez, habíamos quedado en Denia porque ella iba a ir con sus amigos. Cuando la llamé ya para encontrarme con ella, me envió un SMS diciendo que estaba en Benidorm con una amiga, si quería ir con ellas a bailar salsa. Ella sabía muy bien que no me gusta bailar, así que le dije que otro día nos veríamos. A partir de ahí, la noté esquiva. Hablamos por el chat un día en Navidad y se sinceró de una manera extraña: tenía una especie de bajón después de que una amiga le hubiese enseñado su nuevo pisito, ya amueblado para entrar con su futuro marido. Aquello apestaba a pisitofilia hispana, por muy belga que ella fuese. Me quedé un poco decepcionado y ya seguí a lo mío. No me ha llamado más. Era Sagitario, aunque creo que eso no influyó mucho.

Mujer 9:
Pensaba que mi mala racha había terminado, que ahora afinaba mejor en las citas, pero me equivocaba. Estuve charlando en Navidad con una ingeniera forestal de Mutxamel, de familia andaluza y extremeña. Esta no tenía aún piso pero sí cuenta vivienda. Su trabajo iba por proyectos y podía igual tirarse tres meses en Tarragona como dos semanas en Murcia.

Este es el caso en el que las fotos me han engañado más. La cara no se parecía en nada a lo que yo me había imaginado. Lo dejamos ahí. Creo que entra a leer este blog.

Era el tipo de mujer entregada a una profesión que además no le daba mucho dinero. Yo sé que a las mujeres no les gusta tampoco mi profesión, hay algunas que responden directamente "Uffff". A mí la profesión me da igual, pero ese sacrificio en los estudios y demás deja luego la parte social un tanto retrasada. Sea como sea, no me interesé aquí tampoco.

Mujer 10:
Una mujer muchísimo mejor fue nuevamente una Libra. Quedé con ella creyendo que era secretaria, pero luego resulta que dirigía una empresa relacionada con la construcción, no sé si planos, tasaciones o qué. Era inteligente, guapa, simpática, modesta, hasta se tragó mi cuento burbujista. Ella tenía ya vivienda en propiedad, estaba divorciada y tenía un niño. Todo esto con 29 años. El problema es que ya antes de quedar me advirtió que sería como amigos y nada más, porque acababa de empezar una relación.

Creo que nos gustamos tanto que por eso no me ha querido volver a ver. En medio de la conversación la sorprendí con cara melancólica. Le pregunté si se acordaba de su novio y no me lo negó. La confianza que teníamos, en tan poco tiempo de conocernos, era casi increíble.

Espero que se decida a verme otra vez. Después de este encuentro, cambié uno de mis criterios. Antes era reticente a quedar con divorciadas, ahora casi lo prefiero. Al menos saben lo que es estar con un hombre. A los 30 años y solteras de larga duración... Mal asunto. Y me aplico el cuento a mí también, ojo.

Mujer 11:
Una de las cosas que ponen muchas en los anuncios es eso de "abstenerse salidos". Yo creo que por salidos quieren decir inexpertos, porque casi todas están más calientes que el rabo de un cazo. Con una profesora de inglés, signo Piscis, tuve un encuentro sexual/morboso. Estuvo todo el día calentándome por el chat y luego por teléfono. Esto eran las vacaciones de Navidad aún. Por la noche ya me fui a su pueblo a "conocernos". Estuvimos en el asiento de atrás de su coche y ya no digo más. Creo que era de esas con sed de dominio, aunque muy amable. Me contó que estaba comenzando una relacioncita con uno que también conoció por internet. Al día siguiente se encontraría con él para una cenita romántica preparada en casa. Supongo que se haría la santa.

A mí la verdad es que me dejó sin cenar. Cuando ella tenía ya lo que quería escurrió el bulto y me dejó en mi coche en aquel pueblo raro. Volví y ya cené en casa.

Mujer 12:
Probé esta vez con una Aries. Esta es el personajillo más miserable que he encontrado hasta ahora. Se tragaba todos mis globos sonda. Resulta que tenía ya un novio/amigo opositor en paro. Yo le dije que conmigo estaría mejor, que cuando sacara la plaza me darían los bancos el 100% sin avales. Me respondió con mucho jajaja y me contó que tenía ya en mente un piso de doscientos y pico mil euros aquí a unos kilómetros de Finestrat. Le dije que hiciese ofertas a la baja y me dijo que ya lo había hecho. Tenía una cuenta vivienda que le caducaba en menos de un año y por eso tenía prisa. Era dentista y lo cobraba casi todo en negro, ahí estaba el problema. Por eso quería trincar a algún bobo solvente. Pero quería primero trincarlo y luego dejarse al opositor.

Vais a decir que cómo las mujeres me cuentan tantas cosas sin apenas conocerme. Pues no lo sé, pero lo hacen, conmigo se sinceran inocentemente. Yo a veces no les cuento nada porque literalmente no me dejan. Si me preguntan, siempre digo la verdad.

Con todo, aún quedé con ella. Apareció y me reconoció desde muy lejos. Yo a ella no. Cuando la tuve delante, me pareció un gnomo. No llegaría al metro cincuenta. Estuvimos charlando en varios bares, con muchas risas pero con mucho doble juego. Una vez me soltó: "a ti eso de firmar no te gusta mucho". Otra vez le dije: "en Granada todo es mejor" (ella era granadina), y me respondió: "sí, hasta los chicos". Me dijo también que odiaba su Citröen C3 y que quería comprarse un BMW Serie 1. No le pregunté si pensaba meterlo en el hipotecón de Finestrat que yo firmaría o dónde.

Luego estuvimos en una cervecería y salió el tema político. Resulta que su ex va a ser el nuevo alcalde de Benidorm. Imaginaros el personaje. Me dijo: "él muy inteligente no es, pero sabe estar en el lugar adecuado en el momento adecuado". Eso es. Y salir con las mujeres adecuadas.

Mujer 13:
Esta es muy reciente y además tiene la dirección de este blog. Pero me da igual. Era de esas que "no buscan nada", "no creen en esto", "están muy bien ahora". El problema es que nos enganchábamos a hablar hasta las tantas todos los días y ella vivía muy cerca de aquí. Aunque estaba reacia, forcé un encuentro para cortar ya con tanto chateo. Pero la cosa no fue muy bien. Creo que yo no le gusté y ella no me gustó. No era fea, pero su belleza empezaba a declinar, aunque tenía sólo 26 años. Esta es la única de etnia valencianoparlante con la que me he encontrado. De trece una, así está la situación demográfica ya por aquí.

La cuestión es que nada, no hemos vuelto a decirnos ni hola. Saltaron chispas raras. Era Leo, y con las Leo tengo encontronazos raros.

En general, la impresión que me llevo es que somos una generación de idiotas vanidosa, egoísta y con pretensiones de paleto. Esto ya lo he dicho aquí antes, pero últimamente lo he visto a pie de campo. Gran parte de la gente irá de relación en relación sufriendo y haciendo daño. Otros se acostumbrarán a estar solos. Muy pocos tendrán familias estables. A mí no sé cómo me irá, me gustaría que estas chicas escribiesen sobre mí metiéndome caña, estaría bien verme desde el otro lado. En cualquier caso, ya os contaré si encuentro lo que busco. Me queda aún mucha cuerda antes de rendirme.


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Re: ¿Pagarías por un servicio como Meetic?

Notapor vicho » Dom 14 Jul 2013 :: 19:08

La Información de Alberto Noguera es del año 2007 y las cosas han cambiado bastante desde entonces, de hecho este tipo de Webs han empeorado en todos los aspectos; hay menos mujeres y la politica de la empresa se reduce a "sacarle el dinero a los pagafantas".... decididamente digo NO a este tipo de Webs, sobretodo si son de pago...
vicho
 

Re: ¿Pagarías por un servicio como Meetic?

Notapor AvenTuReRo » Mié 02 Oct 2013 :: 14:03



A mi el tío este hablando de zodiamos me pone de los nervios :ouch:
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